Después de una semana de perros (estudio, trabajo, estrés, cansancio...) llega ese día en el que sales de casa con la frase en mente "voy a comerme el mundo" y te dedicas a hacer todo eso que te hace sentir bien, algo con lo que llevas pensando toda la semana y que parece que nunca va a llegar. Por fin te levantas temprano porque, a quien madruga dios le ayuda, te tomas un buen desayuno y sales de casa hacia la aventura. Yo soy de las que le da mucha importancia a eso de desayunar ya que tiene muchas ventajas: mejora el rendimiento físico e intelectual, te ayuda a tomar los nutrientes que tu organismo necesita a lo largo del día, te ayuda a controlar el peso (depende de lo que desayunes porque el donuts y la napolitanita por muy ricos que estén no cuentan), favorece una correcta alimentación, evita el picoteo y activa el metabolismo. En fin, después de esta clase de nutrición improvisada, prosigamos. Mi consejo es que, si tu semana suele ser dura dedica al menos un día a hacer aquello que te haga evadirte de todo, llama a esa amiga o amigo que tanto quieres ver, date un capricho culinario o prepara una escapada al mundo del ocio. Quizás no sea la más apropiada para dar consejos sobre positivismo y buen rollo. Quienes me conocen saben que a veces puedo ser un poco negativa y de las que se ahoga en un vaso de agua. Sin embargo, sí se cuando algo me hace sentir bien y cuando no.
Y como estoy, como dicen mis amigos mexicanos, en buena honda, podéis hacerme cualquier pregunta, proponer algún tema interesante, hablar de lo que hacéis en un día que consideráis como vuestro o simplemente comentar, que para eso están los blogs!
Yo diré que esta semana he aprendido varias cosas: de cocina he aprendido a hacer pastitas de té bañadas en chocolate y entre otras, he visitado la exposición que hay sobre Ramón Gaya en el centro cultural Las Claras de Murcia, considerado "el pintor que escribe" y a quien cariñosamente he dedicado el título de esta entrada haciendo referencia a uno de sus poemas breves pero intensos:
No es vida, es mi tiempo
como un ala de nadie
quien transcurre sin verme
quien me lleva en su cauce
Lucha por aquello con lo que sueñas, porque la vida sin ilusiones no es vida. Si la gente piensa que tienes pájaros en la cabeza, es por que los suyos echaron a volar hace tiempo y no tienen esperanza. La ilusión es lo que nos hace sentirnos jóvenes y preparados para todo. Y para terminar decir, tal y como reflejó Calderón de la Barca, "que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son".
Mañana será otro día... Au revoir
Pues sí, muchas veces para tragar con lo que nos toca tenemos que acordarnos de lo que conseguiremos (en teoría, que nunca se sabe)si superamos esa dificultad, de ese objetivo que cada uno espera conseguir. Si no, tiraríamos la toalla...
ResponderEliminarY respecto al ratito a la semana para dedicarlo a lo que nos gusta, es más, yo diría que hasta el ratito al día es necesario!
Besetes!